"El amor a los libros puede ser más fuerte que el gusto por una vida que se viera privada de ellos"
Claude Roy, El amante de las librerías

Mostrando entradas con la etiqueta Viajes. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Viajes. Mostrar todas las entradas

lunes, 13 de mayo de 2013

"Propaganda: Power and Persuasion". Una mirada


Uncle Sam recruiting poster by James Montgomery Flagg c.1917


"Tú, te estoy esperando", nos dicen los anuncios desde la televisión.
Series como Mad Men, que trata los inicios de la publicidad tal como la conocemos hoy en día, tienen gran éxito de público porque nos muestran las "tripas" de los publicistas que iniciaron este camino tal como lo conocemos: el de los anuncios que nos dirigen, que nos muestran qué comprar y qué no. Un camino que la crisis está desdibujando ya que, si no hay dinero, no puedes acudir a esa cita, no puedes colmar sus expectativas. Te conviertes, por tanto en un consumidor fuera de su target audience, eres invisible: "Estás fuera del sistema, amigo".

http://guias-viajar.com/madrid/capital/gran-via-pantallas-carteles-luminosas-cines-teatros/
Pantallas luminosas en las fachadas del Cine Callao de la Gran Vía de Madrid
Pero los poderes públicos, el Estado, también ha utilizado desde siempre esta publicidad. Es lo que llamamos propaganda. ¿Será por eso que los anuncios son vistos, a veces, con reparos? ¿Porque no queremos reconocer lo que somos, porque la frustración del deseo de compra no satisfecho hace que el perro muerda la mano del que le da de comer, porque el poder lo utiliza para convencernos, al igual que las empresas?
O, quizá, porque no se ven desde un punto de vista artístico, ya que el arte se refugia en ellos, ayudado por la fotografía, y olvidado ya de los grandes dibujos, como los que adornaban las marquesinas de los cines de la Gran Vía, que ahora se han convertido en pantallas de vídeo gigantes.

Me gusta pasear por la Gran Vía. Es como un remedo de la Quinta Avenida o de Picadilly en tamaño extramínimo. Las pantallas están rodeadas de graffitis, que son tan poco duraderos como esos anuncios pegados en las vallas de los edificios en construcción. Sí, porque con la misma caducidad que la del producto que venden, pronto son sustituidos por otros que van haciendo cada vez más gruesa la capa de papeles coloreados pegados a esa pared que nos resguarda del viento en la calle al caminar. Hasta que llega un día en el que las esquinas del papel de los carteles, pegados unos sobre otros, se levantan, y el arte se ha convertido en un pedazo compacto de historia que acaba en la basura.

Bert, the Turtle

Leon Carr, Leo Corday & Leo Langlois (1953)
Quizá por todo esto nos interesa la publicidad, y mucho más la propaganda, la que se crea para influir en la opinión de personas que pertenecen a una comunidad, mostrando solo una cara de la cuestión que presentan. Adoctrinando a las masas, que dirían.
Es bueno saber que la propaganda que nos rodea se ha usado en guerras, en epidemias. Para crear unidad y división. Que utiliza el humor y la intimidación. Y, sobre todo, que en las bibliotecas es donde se pueden encontrar estos pedazos de historia, guardados para que los hombres puedan entender mejor su presente. Son un lugar donde se resguarda y preserva el conocimiento, que luego se exhibe en exposiciones como "Propaganda: Power and persuasion", de la British Library, para que seamos conscientes del poder que un simple cartel tuvo en determinado tiempo.


En Londres, desde el 17 de mayo al 17 de septiembre de 2013, se puede visitar esta exposición, centrada en la propaganda internacional de los siglos XX y XXI.
Posters, películas, dibujos, sonidos y textos, forman un mapa que revela los caminos que el Estado ha utilizado para influenciar y persuadir a sus ciudadanos. Y este mapa acaba en una mirada a este siglo XXI, y a cómo los social media se han convertido en una nueva vía de influencia, mediante el debate público. Su hashtag es #BLPropaganda, por si queréis participar en su debate.

Y yo me pregunto si todos estos anuncios, en realidad, son un mapa que podemos observar para comprender  la sociedad en la que nos movemos un poco mejor: una hoja de ruta que escriben para ti.

De cualquier forma, os dejo con Noam Chomsky, que reflexiona sobre la propaganda y los mass media en este vídeo.



jueves, 4 de abril de 2013

París y el olvido

Olvidar, desperezarse en una mente en blanco: qué gran placer el de no pensar en nada. Conseguir sacar de nuestra cabeza todos los pensamientos amargos, difusos, concretos. Porque el olvido es un delicioso concepto que nos hace la vida más agradable, más fácil de vivir. A veces olvidamos sin querer, otras veces lo hacemos a conciencia, sin disimulo. Unas pocas palabras que nos hieren, un amor no correspondido,un desaire no esperado...todo vale para seguir adelante.

Eugen Bracht
 La orilla del olvido
El olvido como mecanismo de defensa: suelo pensar mucho en ello. Pero esta defensa, sin embargo, también puede convertirse en un camino de descubrimiento. Piensa en todo aquello que pasó, que pertenece a otro tiempo; piensa en las modas que son tan cambiantes, atraídas por edificios diferentes, indumentarias extrañas, nuevas culturas o modos de ver la vida. Porque todo se olvida, sobre todo cuando llegan nuevas generaciones que potencian lo menos manido, para marcar su propia diferencia entre millones de individuos. Su olvido se convierte en mi olvido, cambiando lo que preocupa a mi mente, lo que me afecta en mi vida diaria, por los olvidos colectivos, entrando así en una espiral de conocimientos que convierten estos en mis nuevos recuerdos.

De ahí que, a veces, redescubrir lo olvidado por otros se convierta en un pasatiempo divertido, que entra dentro de la esfera de la modernidad. Tenemos que estar preparados para lo que vaya a venir, sí, para aquello que la sociedad ha olvidado y que otras personas se encargan de sacar a la luz.

Y todo esto porque hace unas semanas encontré este mapa interactivo que enseña museos olvidados de París. Tendré que probarlo cuando vuelva por allí .

http://www.mylittleparis.com/operation/carte-musees-oublies-paris/index.html




miércoles, 6 de marzo de 2013

El ángel oscuro

Arte extraño, oscuro. Fantasmas que esperan detrás de un reloj de una estación, también extraña. Extraño el aspecto de un museo que estaba antes dominado por las vías de los trenes. Y extrañeza la que provoca en el visitante encontrar tantas figuras y entes insólitos asomando por doquier.
Carlos Schwabe
The Death of the Gravedigger (Detail)
© RMN (Musée d'Orsay)
Hablo de la imaginación que el siglo de la razón acabó por avivar, de un despertar que ha durado siglos, que ha ido nutriendo nuestro imaginario con espectros, hombres creados por el hombre a partir de trozos de otros hombres. De la llegada, en fin, de lo oscuro a la realidad. Y que ahora se asoma de nuevo a nuestras vidas desde el Museo d'Orsay, antigua estación de trenes reconvertida, que siempre es un placer para el visitante contemplativo.

La escritura y la imagen en sus múltiples soportes han tratado el lado irracional del hombre desde sus comienzos, pero quizá fue la novela gótica la que empezó a poblar la mente humana con lo raro, lo monstruoso, como trasunto de aquello que permanece en nuestro subconsciente y que no queremos que aflore: los miedos, lo incomprensible, lo irreal. De aquellas lecturas se pobló el mundo de imágenes que, potenciadas por el romanticismo y expandiéndose a través de libros, imágenes, cine, han llegado hasta nuestros días, y que nos acompañan ahora como algo cotidiano: ¿quién no ha visto fantasmas alguna vez en su vida?.

Y sobre esto gira la Exposición "L'ange du bizarre: Le romantisme noir de Füssli à Max Ernst" , en español "El ángel de lo extraño. El romanticismo negro de Goya a Max Ernst", en el Museo d'Orsay.
Carlos Schwabe
La ola
Goya, Gericault, Füssli, Delacroix, Friedrich, Blessen, entre otros, dan forma a esos espectros y demonios interiores, a lo misterioso, a lo macabro. Del horror externo al hombre se llegó al horror cotidiano, al que Poe y Barbey d’Aurévilly nos enseñan en sus escritos. Y de ahí, a las hordas de demonios no había más que un paso: saltando a través del surrealismo y del expresionismo se ha llegado a una cultura revivida de lo oscuro, que nos fascina. No hay más que ver el éxito que los zombies y los vampiros tienen entre el público actual.

Cuento, novela...todos los géneros me valen para hablar de esto, por eso aquí os dejo el vídeo, disfrutad del viaje.




martes, 19 de febrero de 2013

En el camino de Proust

Viajar y viajar, es algo común en la actualidad. También lo es el visitar catedrales góticas como hacía Proust en su juventud, antes de confinarse voluntariamente en su casa, en su cama, para dedicarse a escribir. Pero gracias a que dejó de viajar podemos disfrutar hoy de su obra, En busca del tiempo perdido. He aquí una elección vital: producir o disfrutar de lo que los demás producen. ¿Cuántas obras maestras de la literatura no se habrán perdido por este afán de vivir hasta las últimas consecuencias?

¿Y por qué este afán nómada? Quizá por la necesidad que tenemos de libertad, de búsqueda de experiencias nuevas que la sociedad actual, que constriñe tanto al individuo, no es capaz de ofrecer. Quizá por la necesidad de volver a encontrar lo desconocido, de ir a buscar la quimera, de descubrir el polo sur, para convertirnos en un mito. Quizá todo sea por lograr ingresar en la galería de los dioses modernos, Einstein, Amundsen, el capitán Kirk, Han Solo. Ser una estrella en el pavimento de de la fama y lograr plantar un árbol antes de morir. Qué imaginario tan absurdamente absoluto estamos creando en esta época.  

Bueno, y todo esto viene a propósito de mi espíritu, siempre "inasequible al desaliento", siempre en búsqueda de itinerarios posibles para viajes que probablemente (no) voy a hacer, y que hoy me ha llevado otra vez a Nueva York. 
The Morgan Library es una biblioteca museo exquisita, recientemente restaurada, que ha organizado la Exposición Marcel Proust and Swann's Way: 100th Anniversary, en colaboración con la Embajada Francesa. Con fondos de la Biblioteca Nacional de Francia, quieren celebrar la publicación en 1913 del primero de los siete volúmenes que conforman esta gran obra. Han seleccionado anotaciones del autor, borradores preliminares, pruebas de galera, cartas entre Proust y su madre y otros documentos que ofrecen una luz sobre la ya tan estudiada obra de Proust y su proceso de creación. 

Del 15 de febrero al 26 de abril de 2013 Proust nos espera al otro lado del océano. Podemos ir por el camino de Swann a Combray, volver a nuestra juventud perdida y viajar para llegar a la luna, pasando por la ciudad a la que tantos cantan. Viajar y viajar, siempre viajar.

Por cierto, me encanta esta edición, la que Pedro Salinas tradujo en 1920, para Espasa-Calpe..

Y esta película, una imagen siempre en movimiento: Celéste, de Percy Adlon.



La próxima vez, nos vemos en Nueva York.

jueves, 8 de marzo de 2012

Escribir a mano

"Si decides escribir en una tarde de abril, no trates de sujetar tu mano. Porque escribir puede ser ese detalle feliz que ayude a no jurar en vano a aquél que vendrá detrás de ti, y quizá él consiga, así, que todo salga a la perfección."

Porque ¿quién no desespera al escribir? ¿Quién no sufre en cada línea como Flaubert decía? ¿Por qué una línea es maravillosa y otra la borraríamos sin remedio?
Yo sufro, a veces, pendiente de si será esta la palabra adecuada que creará un hilo entre mi mente y la del lector. Esa conexión "visuomental" que evita que cierre la página web y me abandone, y solo me quede el vacío gélido de los bites.
Pero hay personas que no sufren al escribir, es curioso, las palabras salen solas de su boca, sin que haya nada que deban cambiar porque la historia está en su mente tal como te la cuentan. Y tal cual la escriben. Y te gusta al leerla.
Quizá la clave está en el trabajo que acompaña a la inspiración. A veces, ese trabajo es mental, pero otras el escritor lucha en cada frase, y esa guerra abierta queda plasmada en un papel lleno de correcciones.

Por eso, para todo aquél interesado en ese proceso de trabajo de los textos, es conveniente y curioso acceder a  los manuscritos de los escritores, esos que se ocultan a menudo, a veces en archivos privados, otras en cajones de alguna institución, y cada vez más en la red. Porque la posibilidad que nos brinda Intenet para ver esos manuscritos digitalizados es algo impagable, ya que nos permite ahondar en el proceso creativo de los escritores que nos precedieron.
Pero es algo curioso, no solo para los que intentamos escribir, siguiendo los modelos que usaron otros, sino también para los que quieren estudiar ese algo que apasiona al lector en cada línea. Y, como no, para los que les gusta leer, simplemente.
Si escribir a mano para mí ya no es posible, acostumbrada a teclear letra a letra, y a borrar sin tino lo que escribo, entrando en una rueda de la que es difícil salir, imagino lo que debía ser escribir solo a mano, tachando y reescribiendo cien veces.

Y todo esto que os cuento se ve reflejado en la web. Por ejemplo, en la exposición online que ha organizado la Biblioteca Nacional de Francia, "Brouillons d'écrivains", en la que la palabra va unida a la imagen, enseñándonos manuscritos de grandes autores como Víctor Hugo, Émile Zola, Balzac, Queneau o Marcel Proust . Y reflexionando sobre esos procesos de escritura.

O en la exposición interactiva que se celebra hasta el 29 de abril en  Lisboa, "Fernando Pessoa, plural como el universo", de la Fundación Calouste Gulbenkian, en la que se enseñan textos inéditos junto al baúl donde guardó sus más de veinticinco mil manuscritos, y en la que podemos pasear por las cabinas que representan a los principales heterónimos del poeta (Alberto Caeiro, Ricardo Reis, Álvaro de Campos y Bernardo Soares), mientras hacemos y deshacemos versos de Pessoa con apenas mover una extremidad del cuerpo.

Para los que no puedan visitar Lisboa en uno de esos viajes de fin de semana, os dejo, como siempre, un vídeo.


.

viernes, 13 de enero de 2012

De muñecas, ballets rusos y astronautas

Orientalismo
Como todos sabéis, al menos por las películas y los libros de Jane Austen y demás obras de época, la danza era una de las enseñanzas que recibían las jovencitas de buena familia, que no servía exactamente para rellenar sus "vacías" cabezas pero sí para cultivar su gracia como muñecas decorativas. Ya en la mitología griega encontramos a Terpsícore, la musa de la danza, representada como una joven esbelta y grácil, espejo en el que se miraban los escritores en busca de inspiración romántica en ese siglo tan especial en el que las mujeres estaban dominadas por una sociedad de hombres. El siglo XX trajo los movimientos feministas que contribuyeron a la reivindicación de la mujer como un igual, y ya en los años 20 y 30 la mujer elegante y exótica se convierte en el centro de la creación de los mejores escultores del momento, triunfa el Orientalismo y los cánones del XIX se difuminan ante la llegada de la modernidad.
La cuestión es que actualmente el amor a la danza es mucho más vocacional, es una profesión artística que se articula en el ámbito de la cultura. Para llegar a esto los ballets han seguido una evolución que implica una gran influencia en el arte,  por ejemplo, en el Art Decó. Ahora tenemos la oportunidad de poder contemplarla gracias a la muestra del Victoria & Albert Museum que este año podemos disfrutar en España (concretamente en tres ciudades, Salamanca, Barcelona y, a partir de febrero, en Madrid).

Esta exposición quiere rescatar en concreto la figura de Serguéi Diáguilev (Nóvgorod, 1872 - Venecia, 1929) a través de su compañía de danza, los Ballets Rusos, que nacieron en París en 1909 de una selección de los mejores bailarines del Ballet Imperial del Teatro Mariinsky de San Petersburgo.
Tal como nos cuenta la web de la exposición se muestra un recorrido por los escenarios y los acontecimientos más importantes que protagonizó la compañía en sus veinte años de existencia, sin la cual no podría entenderse la evolución de la danza en el siglo XX. Actuaron en Madrid y Barcelona, y artistas de vanguardia como Matisse, Picasso, Braque, Derain o Chanel participaron en el diseño de vestuarios y escenografías; músicos renovadores como Ravel, Satie, Falla, Stravinsky o escritores como Jean Cocteau trabajaron conjuntamente en este empeño, animados por Diáguilev.

Dividida en dos partes, “Diaghilev y la Edad de oro de los Ballets Russes 1909-1929” en el Caixa Forum,  y “Los Ballets Russes de Sergei Diaghilev y su influencia en el Art Déco” en el Museo Casa Lis, en este último podemos contemplar su maravillosa colección de Criselefantinas, que primero en la antigua Grecia y luego renovadas en el art Nouveau son un placer para la vista. Son unas figuras decorativas espectaculares, esculpidas con un detalle que las convierte en gráciles y delicadas, para mí remedo de esas musas griegas en cuanto que muñecas decorativas, pero con un aire ya distinto. 
Suelo acercarme a Salamanca a visitar este museo porque es extraño comprobar cómo un hombre al que tildaron de loco en su época pudo trasladar ese espíritu modernista a un callejón escondido pegado a la Catedral, con unas vistas admirables sobre el río. Os propongo acercaros por allí antes del 29 de enero, buscar la rana y el astronauta como manda la tradición al visitante, y no marcharos de la ciudad sin entrar a este museo.
Una idea más para un viaje de fin de semana.


 

sábado, 7 de enero de 2012

Sorolla, la moda y Nueva York

Esta mañana he descubierto que hay gente que lee este blog, y que viaja, y que disfruta descubriendo pequeños detalles que hacen de nuestros viajes algo especial. Encontremos lo que buscamos o no, gracias por leerme. Así que hoy os traigo una exposición curiosa, que muestra a los neoyorquinos la riqueza de la indumentaria tradicional española. Y lo hacen a través de las pinturas monumentales de uno de mis muchos pintores favoritos, Joaquín Sorolla, y de piezas de época del Museo del Traje. Porque la moda es una expresión artística del hombre que forma parte de nuestra cultura actual.
   
Joaquín Sorolla & the Glory of Spanish Dress se puede visitar en el Queen Sofia Spanish Intitute de Nueva York hasta el 10 de marzo de 2012. Concebida por Oscar de la Renta, diseñador de moda y presidente de la institución neoyorquina, y comisariada por André León Talley, editor de la edición americana de Vogue, pone la indumentaria y los lienzos como núcleo de la exposición, que se enriquece y completa con una selección de trajes de diseñadores contemporáneos que reflejan la influencia de la moda de España en el mundo.

Podemos ver en ella más de 10 pinturas y alrededor de 30 conjuntos de indumentaria masculina y femenina (desde prendas de trabajo a ropas festivas y de ceremonia), entre los que destacan un espectacular “traje de vistas", el traje de charra de la reina Victoria Eugenia de España, un traje de boda de mujer y un conjunto femenino valenciano de lujosa seda brocada inspirado en el siglo XVIII, todos ellos acompañados por su joyería y accesorios y caracterizados por la combinación de vivos colores y rica ornamentación.

Completan estos conjuntos de indumentaria una serie de estudios preparatorios procedentes del Museo Sorolla junto a otros objetos procedentes de The Hispanic Society of America, acompañados de algunos  trajes de luces de torero que han pertenecido a reconocidos matadores como Manolete o Fermín Bohórquez, y de elegantes trajes de fiesta de importantes damas de la alta sociedad española como la Duquesa de Alba, la Condesa de Romanones, la Baronesa de Alacuás o Naty Abascal.

Y como siempre, para que los que no estamos en Nueva York os dejo una recomendación: visitad el Museo del Traje, en Madrid. Las exposiciones temporales que programan casi nunca defraudan. Por ejemplo, hace dos años visité una exposición del hijo de otro gran pintor español, Mariano Fortuny y Madrazo, gran modisto, grabador...
Merece la pena adentrarnos a visitarla a través del tiempo.




jueves, 17 de noviembre de 2011

El coste de la vida



Cuando era adolescente me pasaba el día leyendo novelas históricas, y siempre me preguntaba lo mismo: ¿cuánto costarían ahora esas villas de Quo Vadis, o los divanes en los que se reclinaban las romanas para tomar su refrigerio? Curiosidad que, sin estudiar historia, es difícil saciar. Pero en el British Museum han tenido la idea, cómo no, de plantear una exposición que nos enseña el coste de la vida comparando los objetos de ahora con los de hace 2000 años.
Así, los juegos, las ropas o las mismas monedas se muestran de forma gratuita en sus salas. "The cost of living in Roman and modern Britain", hasta el 15 de abril de 2012.

Una idea para los viajeros con tiempo.

martes, 1 de noviembre de 2011

Imágenes de París. Paris en Images

Rue de Seguier, número 3. Esa es una de las calles que fui a visitar la última tarde que estuve en París. Cerca del Sena y de las librerías de libro antiguo que lo acompañan a lo largo de su recorrido, me entretuve un rato haciendo fotos de una puerta, de un letrero, de un edificio, que ahora alberga un negocio que ya no tiene que ver conmigo. Y es que me he dado cuenta de que no os he contado nada de mi viaje a París.

Pero cómo hablar de París sin recurrir a los clichés: es bastante difícil. Podría contaros mi interminable excursión por el Louvre, correteando entre momias y paisajes, parándome a descansar agotada en cualquier banco, oteando de lejos La Gioconda, tan rodeada de gente con sus cámaras que era imposible verla de frente.

O hablaros de cómo me lancé hacia el Museo D'Orsay, que ya conocía, para revisitar los cuadros de Puvis de Chavannes, de los simbolistas, de Fantin Latour; para admirar el precioso mobiliario modernista que tienen en la planta de arriba. Me miraba en los espejos de lunas y pensaba que podría meterme en una de esas camas y ser una más de un cuadro prerrafaelita.

O de cómo pude por fin entrar a la exposición temporal Belleza, moral y voluptuosidad en la Inglaterra de Oscar Wilde, con ese cuadro de Rosetti que muestra el comienzo del declive de la belleza de un cuerpo, de una Jane Morris que Rosetti pinta de nuevo para hacerle ver a su amor que la belleza también existe cuando llega el otoño.
O podría hablaros de mis visitas a los jardines de París. Pero creo que eso os lo contaré otro día. Porque hoy quiero hablar de París sin utilizar palabras gastadas por su uso en cientos de webs. Por eso hoy os enseño una web de fotos antiguas de París, de ese París que nadie ha podido nunca olvidar porque está hecho de imágenes.

Con Paris en Images, llena de fotografías antiguas, podemos viajar a través del tiempo y del espacio, sin palabras, intentando buscar a la gente que habita esas fotos, que ha quedado atrapada en una imagen, que pierden así una intimidad que nunca podrán recuperar. Ese es el precio a pagar en esta sociedad de la imagen, que huye de las palabras manteniéndonos sentados frente a un ordenador.
Porque nosotros somos conscientes de que nos observarán en un futuro, pero ellos, no.

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Libros que no compré (y luego me arrepentí) (I)

Este hábito de mirar libros, de visitar librerías, es algo que no puedo evitar, es una de mis rutinas. Y lo cierto es que suelo mirar muchos libros, pero comprar solo algunos. Y cuántas veces me descubro sosteniendo alguno en especial, sopesando si debería llevármelo o no.
Y ese es el problema, que a veces decido no comprar una obra que me ha llamado la atención, y pasado el tiempo sucede algo que hace que me arrepienta de no haberlo llevado conmigo.

Como esta mañana. Cojo el periódico de ayer, quizá sea del viernes, no lo sé, y encuentro un artículo de Vila-Matas recomendándome sitios que visitar en mi próximo viaje a París. Y de repente leo un nombre: Danilo Kis. Y  recuerdo de golpe que yo tenía un libro de este escritor húngaro, es más, visualizo la cubierta del libro que compré en una feria de ocasión, y me acerco a la estantería y allí está, amarillo de los años y del poco caso que le he hecho en todo este tiempo: Una tumba para Boris Davidovich.
Lo cojo con cuidado, miro la fecha en la que lo compré, hace ya más de una década. Y por casualidad dirijo mis ojos a la derecha, y allí, justo al lado, me esperaba un libro prestado por un amigo: un libro de Jacques Bonnet, fascinante, titulado Bibliotecas llenas de fantasmas, y sin pensarlo más abandono el primero y abro la cubierta del segundo, con cuidado, evitando que se marque el lomo porque parece recién salido de la imprenta.

Y qué descubrimiento, ya en la primera página me esperan Pessoa y sus heterónimos. Bonnet nos cuenta cómo este pidió trabajo como bibliotecario en el Museo Condes de Castro Guimaraes, de Cascais, y cómo no llegó a conseguirlo. Siempre las bibliotecas y los escritores, qué atracción fatal. Y recordé cuando visité este museo, y su biblioteca, y encontré una Feria del libro cerca del mar, y un volumen de poemas de Pessoa con ilustraciones eróticas que estuve a punto de llevar conmigo. Pero lo dejé allí, sobre la mesa, rodeado de novelas baratas y textos en portugués. Y creo que me hubiera gustado poder leerlo ahora, cuando la memoria me trae el pasado. Porque le hice una foto, sí, para recordar la edición por si quería encontrarlo en otro momento. Pero las fotos son como los recuerdos, se pierden enmarañadas entre las fibras que componen la vida. Y quizá algún día la encuentre, perdida entre archivos o papeles viejos.
Mientras tanto seguiré leyendo a Bonnet, disfrutando con esas curiosas formas de ordenar bibliotecas que comenta, por orden alfabético, por continentes, por la encuadernación....Y el caso es que yo he ordenado los libros por colores alguna vez...
Ya veis, un  libro que no compré, algo de lo que luego me arrepentí.

jueves, 1 de septiembre de 2011

Prerrafaelitas en Londres, en Paris...

Esta vez sí, me voy a ir a París, decidido. Porque no puedo dejar de visitar la exposición "Beauté, morale et volupté dans l'Anglaterre d'Oscar Wilde", ahora en el Musée d'Orsay.

Cuántos libros habré comprado ya sobre esta época, y cada vez que encuentro uno sopeso si debería llevármelo o no. Y nunca me resisto, siempre veo algo nuevo en ellos, o simplemente me apetece tenerlos en la estantería solo por el placer de poder tocarlos, pasar sus páginas, leer unas cuantas palabras.

Como una edición facsimilar que compré hace un tiempo de La muerte de Arturo, ilustrada por Beardsley en 1893, y que tengo ahora mismo delante de mí. Libros que se convierten en algo especial sin darnos cuenta.

Además suelo buscar en internet, y a veces encuentro cosas curiosas, como las obras de Aubrey Bersdley digitalizadas, con la versión original de 1907 de la recientemente reeditada Salomé en formato electrónico y descargable en formato epub.

Así que me voy a acercar a París, sí, porque poder contemplar las obras de Dante Gabriel Rossetti, Edward Burne-Jones, William Morris, Whistler, Oscar Wilde o Aubrey Beardsley no es algo que se pueda hacer todos los días, sobre todo en España. Tenemos hasta el 15 de enero para visitarla.

Y de allí volveré a casa, pero con una cita de aquí a un año. El 12 de septiembre de 2012 se inaugurará la exposición "Pre-Raphaelites: Victorian Avant-Garde". Y cuando uno tiene una cita, tiene que acudir: me iré a Londres, a la Tate Britain, a visitarla,  porque la pintura prerrafaelita está entre mis preferidas, y allí toda la exposición estará dedicada a la Hermandad, a Dante Gabriel Rossetti, aWilliam Holman Hunt, a Millais...Seguiremos soñando.







jueves, 25 de agosto de 2011

La Ruta de Las Villas

Casi acabado agosto, sigo enganchada al mar. Pero cuando voy a la playa no puedo dejar pasar el tiempo sin buscar algo que me distraiga de la arena, al menos durante una tarde. Y pasear por la Ruta de las Villas, localizada en el paseo del norte de Benicassim, el "Biarritz de Levante", me pareció una buena opción para agotar estos días de sol.

A finales del s. XIX y durante las primeras décadas del s. XX, Benicassim se convirtió en un centro de veraneo para la alta burguesía y otras personalidades importantes castellonenses y valencianas. Buscaban los baños de mar, que se convirtieron en algo plenamente establecido y pautado ya en 1902, gracias a las recomendaciones médicas y a una guía de baños que seguían al pie de la letra los numerosos bañistas que acudían a a las casetas cada temporada. Y se fueron construyendo así distintas villas, que alojaron una intensa vida social, con veladas que se repetían durante el verano y servían como escaparate de la sociedad acomodada de aquellos años, con meriendas, las fiestas, los banquetes...

Con porches que miran al mar, y rejas de hierro fundido que acogen hermosos jardines, actualmente esta Ruta se divide en dos partes: la del “Infierno”, que debe su nombre a las escandalosas fiestas que se celebraban en las villas de esa zona, y la ruta de la “Corte Celestial”, llamada así por la tranquilidad de su actividad social. Cómo no, separadas ambas por el "Limbo".

Se conservan 51 villas catalogadas, de las cuales actualmente se pueden admirar solo 19, siguiendo el rumbo de la arena a lo largo del paseo marítimo. Comenzando en la torre de San Vicente y acabando en el tranquilo Hotel Voramar, por el que parece ser que pasaron escritores como Hemingway, Alejo Carpentier o Miguel Hernández, se disfruta de un trayecto jalonado por carteles que explican cada una de las villas: Carpi, Rosita, Victoria o Amparo, con nombres que homenajeaban a sus dueñas o al mismo mar.

Parece ser que el Hotel Voramar, al que se puede ir a pasar unos días ya que sigue funcionando, fue convertido en sanatorio durante la Guerra civil, y posteriormente fue reconvertido de nuevo en hotel. Sirvió de escenario para películas, como Novio a la vista en los años 50, y  novelas como la de Manuel Vicent, León de ojos verdes, de la que os dejo un fragmento. Es curioso al leerlo cómo se cambia la historia al llevarla a una novela.

La cuestión es que merece la pena visitarlas si estáis cerca, os dejo aquí un enlace que os ayudará a seguir mejor la visita.



lunes, 8 de agosto de 2011

De visita por Cuzco

Viajar por Perú y no visitar Cuzco sería una locura. Una ciudad colonial llena de vida, que centra su actividad en una plaza heredera del imperio Inca, la Plaza de Armas.


Lo cierto es que Cuzco me recuerda a las viejas villas de Castilla, con sus casas encaladas con tejados levadizos, pero enlazadas por una extraña mixtura con esas raices incaicas que van unidas directamente a la tierra. Calles hermosas para pasear, llenas de iglesias y restaurantes nacidos al calor del turismo, que se alzan sobre cimientos de antiguos palacios de los incas más principales.

Así, la Catedral, la Iglesia de los Jesuitas, el Museo de Arte Religioso, el Templo del Sol o el Convento de Santa Catalina son algunos de los lugares idóneos para visitar.


Como el Museo Arqueológico Peruano, heredero de algunos fondos del Museo Larco de Lima, elegidos en este caso no tanto por criterios arqueológicos como por su belleza.
La belleza de esas piezas elaboradas por artistas anónimos, que usaban cerámica, plata y oro, nos acercan desde el presente a esa cultura preincaica e inca. Y se puede visitar hasta las diez de la noche, cuando ya está oscuro y las luces se van apagando detrás de ti, y se van encendiendo las de la sala siguiente, según sigues una delgada línea roja pintada en el suelo.

Pero hoy me gustaría nombrar también al famoso escritor que nació en esta ciudad, el Inca Garcilaso de la Vega. Porque he estado visitando su casa, hoy en día convertida en Museo Histórico Regional.


Ha sido una visita breve, pero que me ha permitido contemplar arte incaico y otras obras de arte colonial. El arte colonial me parece bello, utiliza motivos similares, siglo tras siglo. Ver en las iglesias esos retablos de un barroco des(trans)figurado por sus manos, tan hábiles, me resulta extraño, es como mirar la obra de un autor europeo pasada por el filtro de la inocente inmadurez. Copiar lo que los españoles llevaban allí y adaptarlo a lo suyo, esa parece que era la máxima que se imponía.

Porque he visto vírgenes marías adornadas con filigranas de oro, que adoptan la forma de la madre tierra típica de la escuela cuzqueña, o los arcángeles arcabuceros, tan conocidos, o varias pinturas de la última cena, todas con un cuy en lugar de un cordero, acompañado por frutas y alimentos típicos de la zona. Y me resulta encantadora esa forma de reivindicar su cultura, vencida por las armas, a través de esos pequeños elementos. Una ciudad con influencias diversas, una ciudad de mestizaje reflejado en el arte, que recomiendo a todos visitar.

Y ese mestizaje es lo más característico del Inca Garcilaso. Hay una sala del museo dedicada solo a él, en la que te reciben tres personajes vestidos de época: los padres de Garcilaso y él mismo, y te invitan a contemplar una escenificación de su vida. Muy didáctico y ameno, se puede ver también un vídeo que cuenta la historia de su llegada a España, para un breve tiempo, y de cómo permaneció allí sin poder regresar a su ciudad. Y de cómo escribió algunas de las obras clave que nos han hecho llegar el modo de vida de los incas, narradas de primera mano. Resulta curioso que en Montilla (Córdoba) se puede visitar también la Casa del Inca Garcilaso, donde vivió más de treinta años, y escribió su obra literaria.  

Además, estoy de acuerdo con Vargas Llosa cuando habla de las bondades de los museos, verdaderas casas de aprendizaje a través del contacto con el arte, algo que está reflejado en uno de sus muros, escrito en letras de molde para aquél que lo quiera leer.


Así que os dejo un vídeo de Vargas Llosa hablando sobre el Inca Garcilaso, en lugar de algún otro vídeo que novele su vida, que los hay. Espero que os resulte entretenido.






lunes, 25 de julio de 2011

Jardines de moda (II)

Ayer pasé por delante del Jardín botánico de Santa Cruz, y no entré. Pero pude pasear después por un jardín tropical. Tenía mariposario, aviario con tucanes, papagayos de distintos colores, y una torre vigía que parecía más alta que la Torre Eiffel en medio de los árboles, árboles que me separaban de la ciudad sin dejarme verla.

Un buen día de domingo entre la vegetación boliviana, libre de enormes mosquitos gracias a que aquí es invierno, pero con abejas señorita que no poseen aguijón, y son amarillas, diminutas, inofensivas para el ser humano.

Y mi paseo me hizo recordar que no había llegado a contaros nada sobre festivales dedicados a jardines.


Así que aquí tenemos el primero, Le Jardin de cabanes: festival international des jardins métisses, que se podrá visitar hasta el 2 de octubre.

Este festival reúne varios jardines creados para la ocasión en el Parc de Wesserling, uno de los mejores parques históricos del este de Francia. Formado por cinco jardines, deja espacio a otros diez temporales unidos a un ecomuseo textil que realiza muchas y variadas actividades a lo largo del año.

En este festival podréis descubrir jardines de fantasía llevados a la realidad, creados por artistas, arquitectos, diseñadores, estudiantes...Son proyectos maravillosos que aúnan  flores, frutas, legumbres, y los mezclan con construcciones de tela tejidas, impresas, que solo durarán un tiempo: son construcciones efímeras.


Y lo más importante: ahondan en la filosofía de huida del jardín contemplativo, indagando en el jardín para ser vivido y fomentando su creación. E irán acompañados de actividades nocturnas durante todo el mes de agosto.




Y otro festival interesante para el viajero es el Festival des jardins. En su vigésima edición se pueden contemplar hasta el 16 de octubre más de 500 prototipos de los jardines del mañana, a modo de semillero de ideas novedosas.

Se presentan nuevos materiales, nuevas directrices para los jardines que se plantarán en el futuro. Porque los jardines están hechos para vivir en ellos, y hay que seguir creando diseños para esos futuros jardines históricos, además de cuidarlos. Porque un jardín abandonado puede resultar romántico, pero al final deja de ser un jardín y vuelve a ser naturaleza sin domesticar.




 

Así que si os acercáis por el Valle del Loira este verano, además de visitar el castillo de Chaumont-sur-Loire podéis acercaros al festival. Creo que si os gustan los jardines, disfrutaréis de este paseo.

jueves, 21 de julio de 2011

Jardines de moda (I)

Miro por la ventana y veo palmeras. El viento que acompaña a  la lluvia tropical  de Santa Cruz de la Sierra ha tirado varios cocos al suelo, los veo debajo de otros árboles que no reconozco. Son muy distintos a los nuestros, pero aún así todo me recuerda a mis queridos jardines, esos por los que voy a pasear siempre que puedo.

Los jardines están de moda, al menos eso parece si atendemos a las exposiciones temporales que centran su temática en ellos por todo el mundo, además de a las reconstrucciones de jardines antiguos y festivales sobre paisajismo que suelen tener lugar en esta época.

Sin ir muy lejos, en Cataluña, la Biblioteca del Museo Castillo de Peralada ha organizado la exposición Jardines de Papel. Se centra en la historia del jardín de este castillo-palacio construido en el s. XIX, que integraba elementos típicos del jardín geométrico francés, junto a los senderos sinuosos del jardín paisajista. Muy cambiado en la actualidad, esta muestra nos acerca a cómo era en sus inicios, a través de documentos y catálogos con las plantas originales.

O, si nos centramos en los jardines medievales, en Turín se acaba de inaugurar la zona exterior que rodea el foso del Palazzo Madama, rehabilitada para convertirse en un jardín revivido según directrices de la época que se conservan en distintos documentos.

Serpentine Gallery Pavilion 2011 
Fotografías: Walter Herfst
Y este hortus conclusus o huerto cerrado medieval, que se observa en bellas ilustraciones de muchos manuscritos, es el tema central sobre el que gira la obra contemporánea del holandés Piet Oudolf para el Serpetine Gallery Pavillion 2011, que se puede visitar hasta el 16 de octubre. El arquitecto suizo Peter Zumthor enhebra este jardín en su proyecto de pabellón contemporáneo. Para encontrarlo, se debe seguir el jardín que se abre a las puertas del pabellón y se oculta en sus pasillos , para resurgir después en un rincón cerrado, silencioso, aislado: el jardín medieval revivido.

Y también recuerdo la exposición sobre los Jardines de la Alhambra en el Jardín Botánico de Nueva York, y...tantas otras.

La verdad es que lo más curioso son los festivales sobre paisajismo. Pero los dejo para mañana.

 Mientras tanto, un vídeo.


viernes, 15 de julio de 2011

Adiós, Lima, adiós

Hoy me he despedido de esta ciudad, al menos por quince días. El sol ha salido, cómo no, en el último instante. Me acuerdo de todos los que estáis en España, sobre todo de los que están en la playa. Pero he visto el sol, sí, y el mar ya no es tan gris.

He aprovechado para acercarme a la playa de nuevo, a pasear por un centro comercial llamado Larcomar. Llama la atención porque está construido dentro de los acantilados. Así, al acercarse a nivel de calle, se ven las tiendas desde arriba, con el mar de fondo. Se sabe que está ahí por las chimeneas de cristal plomizo que resisten los embites del aire, altas como tubos de un órgano. Solo que el viento esta vez  no recorre su interior.

Por eso, las terrazas de los cafés se descuelgan sobre el mar a gran altura, y hoy el agua era tan azul turquesa que era un espectáculo para contemplar.

La verdad es que estos días he paseado mucho por Miraflores, he visitado el centro, con el parque Kennedy y la Municipalidad. Pero lo que más me ha gustado es la costa, y ese mar.

Abajo, los surfistas parecían hormiguitas negras sobre la espuma blanca, y se me ha quitado esa idea de un mar gris. Porque lo he visto siempre gris, como el cielo, siempre cubierto por esa llovizna que llaman garúa. La gente no usa paraguas, llevan como mucho una capucha o se mojan brevemente con esa lluvia curiosa que no cala, ni empapa la ropa. Y era como si la humedad del aire se hubiera hecho una conmigo, y me convirtiera en alguien tan gris como ella, me mimetizara con la ciudad, y me hiciera ser tan gris como las aceras, todas de cemento.

Y solo recordara que el sol existe cuando miraba las casas pintadas de amarillo sucio. Porque el Miraflores antiguo se tizna con la polución del aire, y las casas nuevas resplandecen con materiales nuevos, edificios altos que van sustituyendo a esas casas bajas y coquetas que tantos escritores han descrito.


Me acordaré siempre de esta ciudad, por sus gentes, tan amables, y también de ese campo de golf enorme que desvía toda una calle rodeando su perímetro. En pleno centro.
Os dejo unos vídeos sobre Lima, una ciudad para recordar.

miércoles, 13 de julio de 2011

Visiones de Machu Picchu: el secreto de los incas

No sé si recordaréis una película de Charlton Heston que se rodó en el Machu Picchu en 1954, El secreto de los incas. Pues bien, hoy he encontrado una exposición en Lima sobre este emblema del Perú, en el que se exponen fotografías tomadas en el rodaje de esta película, junta a muchas otras, todas ellas espectaculares.

Visiones de Machu Picchu: 100 años de fotografía en blanco y negro, recoge las imágenes captadas por cuatro generaciones de fotógrafos a lo largo de cien años. Desde la obra pionera de Bingham a principios de siglo la exposición reúne 122 imágenes de 22 fotógrafos que han explorado esta zona a lo largo de varias décadas.

Se puede visitar hasta el 14 de agosto, en la Galería Germán Krüger , ICPNA, en Miraflores
Por cierto, la exposición va acompañada de una serie de conferencias relacionadas.




Me falta un tiempo todavía para poder visitar en persona la ciudadela inca, pero supongo que sabéis que este año se celebra el centenario de este complejo arqueológico, uno de los más visitados del mundo desde que el explorador norteamericano Hiram Bingham redescubriera sus ruinas, hace ya un siglo.
Ya os contaré cuando llegue el momento, mientras tanto, os dejo con un fragmento de la película.








martes, 12 de julio de 2011

Volar, conducir y surfear



Hace poco salí a pasear de nuevo. En Lima. Y en  un barrio cercano encontré un jardín que no esperaba. Rodeado de edificios, una acera los separa de los árboles.
Este es uno de esos jardines que no invita a pasar dentro porque no hay senderos que lo crucen, da cierta aprensión pisar el césped porque está húmedo. O cierta libertad porque te adentras en la naturaleza sin ordenar. Y pensé que estaba regado, pero quizá la humedad del mar es la culpable de que la tierra nunca seque del todo. Me gustó pasear por allí.

La cuestión es que estaba lleno de vidas recién nacidas, que paseando en cochecito recorrían la acera en una carrera improvisada. Perro en ristre y con juguetes nuevos, se preparaban para vivir su futuro en esta ciudad como conductores futuros que nunca cederán el paso a los caminantes. Cruzar la calle en Lima es jugarte la vida (casi). Pero las terrazas de las casas del jardín estaban vacías de padres, quizá por el invierno que no invita a salir, y esas terrazas bajas conviven a su vez con plantas bajas dedicadas a los automóviles, a los futuros autos de los infantes que les esperan hasta que crezcan para poder manejar. Todo es una rueda en el Parque la Redonda.

Además me impresionan los árboles de aquí, me gustan porque tienen flores rojas que van cayendo hacia la acera como manos pequeñas. Y he visto buganvillas, geráneos y cactus que adornan las calles luchando con la polución para vivir. Porque Lima está muy contaminada y la llovizna del invierno, lo que llaman garúa, baja la ceniza del cielo hasta tiznarme la piel.

Cambié de rumbo y al final de una avenida llegué a un acantilado, junto a un parque, y bajé a la playa disfrutando del sol que salió por la mañana.

Desde allí se veían pájaros mezclados con parapentistas, que aprovechaban el viento para saltar desde ese parque que recordaba a Gaudí, y así poder mirar las costas de Lima con una nueva perspectiva. Cómo me gustaría volar, y se puede desde el Parque Raimondi. Si llevas dinero suficiente y ganas de saltar por un acantilado, este es el sitio perfecto para no tener problemas. Saltos seguros.

Y luego me fijé en la arena, y quise buscarla y no estaba. Solo encontré piedras custodiando las tablas de surf. Y el Pacífico.

Los surfistas cogen las olas, y tardan en soltarlas, es bastante erótica esa relación que tienen con el agua. Siempre me pregunto qué se sentirá en ese trato tan cercano con el mar.
Por ahora solo sé que en los yacimientos arqueológicos de la costa se han descubiertos frisos de hace más de 2.000 años, en los que aparecen personas cabalgando sobre las olas. El mar siempre tan cerca, y yo tan lejos.

Me cuentan que las playas que rodean la ciudad están llenas de gente en verano, pero ahora es invierno, y solo los coches con tablas y trajes de neopreno se apiñan al lado del acantilado.

Seguiré paseando. Ya os contaré.



lunes, 11 de julio de 2011

Pasear por Miraflores

Lima es una ciudad de contrastes. Con más de 9 millones de habitantes, pasar de un barrio a otro requiere de tiempo. Y no se puede ir andando.

Y pasear es una de mis ocupaciones favoritas, porque se siente la vida de verdad. Si os dais cuenta, el coche falsea lo que se observa porque le imprime un ritmo acelerado a esa visión, un ritmo que acaba influyendo en lo que hacemos, en lo que pensamos, en lo que sentimos.

Así que en Lima, donde estoy de paso, voy andando siempre que puedo por Miraflores, ese barrio que me recuerda a Vargas Llosa, a Bryce Echenique, a tantas lecturas de antes que ya prácticamente no recuerdo. Aunque prosigan subterráneas ayudándome a pensar, y a escribir.

La cuestión es que viajando y paseando me han entrado ganas de releer esos textos que están perdidos en mi memoria, y estos paseos harán que tengan una dimensión nueva: el escenario en el que esos personajes se mueven se hará real, igual que si fuera París, o Roma, o Madrid.

Y se puede seguir "La ruta Vargas Llosa" por Miraflores, una iniciativa estupenda. Os dejo un vídeo para cuando vengáis por aquí.