"El amor a los libros puede ser más fuerte que el gusto por una vida que se viera privada de ellos"
Claude Roy, El amante de las librerías

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martes, 30 de julio de 2013

Navegando en una noche de verano

Calor y mosquitos, que ya no moscas, son las palabras que asocio hoy con el mes de julio. Ese calor, que me impide escribir porque reseca mi cerebro, cuarteando las futuras láminas incrustadas entre dos placas, bajo un microscopio, en las que se convertiría si donara mi cuerpo para el estudio de la ciencia.

Engranaje de un Cerebro biónico, que piensa por sí solo
Imagino que así se cuartean las hojas de papel en las que los escritores y pintores sacan bocetos de sus obras. Y las hojas de papel de los libros que leen y que anotan, cuando baja el nivel de humedad y el calor seco fragiliza los pigmentos y constriñe los poros del papel.
Porque anotar copias privadas de libros es un placer y, aunque perderían valor en una librería de viejo, seguramente los compraría a buen precio alguna persona interesada en lo mismo en lo que tú te interesabas. Seguirías leyendo a través de sus ojos.

Y ahora me doy cuenta de que periódicamente regreso a las mismas ideas, a las notas manuscritas y libros anotados, a las cartas de personajes y escritores famosos. Siempre a vueltas con lo que a otros les parece interesante: los procesos de trabajo del autor, para conseguir una obra que antes era lo único que veía la luz. Quizá estamos ante la plaga real del siglo XXI: la revisión continua y obsesiva de las figuras mitificadas y de todo lo que gira en torno a ellas, desde el color de sus bragas a la recopilación de los objetos que tuvo en vida. Y gran parte de la culpa la tiene Internet.

(Harry Ransom Center) Players de DeLillo, 
anotada por David Foster Wallace
Busco y voy encontrando: blogs repletos de imágenes digitalizadas de manuscritos y lecturas, artículos múltiples con libros anotados por autores que han alcanzado la fama, o imágenes de los cerebros que escribían todo aquello. Imágenes genéricas, pero aplicables a cualquiera que escribiese.
Y bibliotecas enteras anotadas, como la de David Foster Wallace, Jorge Luis Borges o Herman Melville, accesibles a través de la web, con todas sus anotaciones al margen de los libros, junto a la voz de escritores que hablan sobre bibliotecas de escritores.


O viajes vitales encantados de coleccionistas genialmente descritos, como en la novela Un abrigo para Proust, de Lorenza Foschini, que os recomiendo como lectura para este verano. La búsqueda de una investigadora que sigue los pasos de un bibliófilo que fue recuperando los objetos que Proust poseía mientras vivió,el dormitorio donde escribía, sus artículos de aseo personal, e incluso su abrigo oscuro, guardado en una caja de teca, ese con el que aparece en sus fotos. Un viaje que salvó de la quema los manuscritos de los que me ocupé un día en otra de las celdas de esta colmena llena de ideas.


En fin, que te pierdes en Internet ante toda la información que aparece. Necesitas una guía, una idea fija de búsqueda para no acabar envuelta en la red de páginas y de enlaces que te atrapa hasta altas horas de la madrugada, siguiendo el pensamiento en sarta en el que una idea lleva a otra por proximidad, no por causa y efecto. Una red que simula las conexiones neuronales de un cerebro a pleno rendimiento, que no descansa nunca por el calor y, quizá, por los insectos, que abundan tanto en estas noches tibias de verano.



(Universidad de Virginia)
Dibujo de Borges para Viejo hábito argentino








domingo, 16 de junio de 2013

Máquinas de escribir, un enigma resuelto

Siempre he pensado que saber escribir a máquina es una ventaja. No tener que mirar el teclado, algo que yo hago a menudo, es un punto a tener en cuenta cuando tienes que pasar a limpio veinte folios manuscritos. Y el martes pasado volví a recordar, de nuevo, que nunca llegué a aprender bien.
Todo porque yo estaba pulsando teclas a toda máquina mirando alternativamente al teclado del ordenador y a unos cuantos folios doblados por la mitad, escritos a lápiz, lo que me estaba provocando un dolor terrible en el cuello, cuando escuché la musiquilla del Planeta imaginario, esa de un programa de televisión que me encantaba cuando era muy pequeñita. Tardé en caer en que ese es el tono que llevo en el móvil. Es decir, que estaba sonando el teléfono y no me había dado ni cuenta.
Cuando colgué el auricular, mejor dicho, cuando apreté al botón de finalizar llamada, cerré lentamente el procesador de textos tras guardar lo escrito, y abrí el navegador. Me sentía bien.

Me habían hecho una pregunta, me habían encomendado una tarea interesante: encontrar un dato para la novela de un amigo, él que sabe que he trabajado como documentalista. Yo estaba tan emocionada de que alguien me pidiera ayuda, que dejé todo lo que estaba haciendo en ese momento para empezar la búsqueda. Pero he de deciros que me duró poco la impresión. Siempre, siempre, siempre, por rutina, por si acaso, por si cuela, empiezo a buscar en Google y, esta vez, enseguida encontré la respuesta. Este chico, pensé, qué poco se lo curra...

La cuestión es que a alguien le habían preguntado lo mismo, y ya tenía la solución. Un maravilloso bibliotecario movió sus hilos para saber cuál era la máquina de escribir que utilizó Virginia Woolf. Claro, queda mucho mejor poner a la Woolf escribiendo en una Portable Underwood, o en la Remington que utilizaba su marido, que en una simple máquina de escribir.
Pero lo cierto es que todos somos curiosos por naturaleza. Queremos conocer, saber qué ocultan las preguntas, aquellas que se lanzan por escrito, en la red  o por el aire, aquellas que capturas con tu mano a vuela pluma persiguiendo saciar la curiosidad del prójimo. En mayor o menor grado intentamos indagar cuando nos encontramos ante un enigma. Y a eso nos dedicamos los bibliotecarios, a ayudar a la gente.

Porque además, se puede provocar la curiosidad ajena mostrándole a otros lo que uno descubre, convirtiendo así mi respuesta en un enigma dentro de su cabeza, que ávidos seguirán leyendo para saciar su curiosidad.
Porque la cosa no quedó aquí, claro. Yo ya estaba dispuesta a enviarle toda clase de documentación, por pundonor profesional, al menos. Así que indagué, e indagué, y encontré muchas cositas sobre los escritores y sus antiguas máquinas de escribir.

Por ejemplo, esta página, The classic Typewriter page, un lugar donde disfrutar explorando entre todo lo que se puede aprender sobre máquinas de escribir. En concreto, hay una página entera dedicada a las máquinas de escribir que utilizaron personajes y escritores famosos como Salinger, que arrastró con él por toda Europa su pequeña máquina de escribir portátil. Sus compañeros del frente lo recordaban aporreando el teclado bajo una mesa mientras los estaban atacando, no lejos del frente. Quería ser un buen escritor, y se pasaba el día escribiendo.
O el Museo virtual de las maquinas de escribir, The Type Writer Online Museum, que permite indagar en la historia y creación de estos objetos que el ordenador parece haber desterrado.

Una consulta, sí, y un camino lleno de enigmas por responder. Y una curiosidad nacida del hecho de encontrar, por casualidad googleana, la solución.
Hoy yo me quedo con la Hermes 3000 de Sam Shepard, ¿cuál elegirías tú?


jueves, 24 de enero de 2013

La vida como una línea: En el camino (On the road)

Estamos ya en enero, el mes en el que comienza el año. Pero solo en apariencia, ya que la primavera es el estallido real de la vida: cuando se repliega la naturaleza es cuando termina un ciclo y, por lo menos donde yo vivo, el frío todavía nos domina. Estos son periodos naturales que se renuevan inexorablemente, y el hombre, inmerso en su rutina, vive su vida como una línea incesante, como si parar el tiempo no fuera posible...cuando realmente sí lo es: cada vez que se escribe una historia, se paraliza el tiempo.

Porque los textos escritos también son cíclicos cada vez que se releen. Pensemos en esas obras de cabecera a las que un lector siempre vuelve a lo largo de su vida. Podríamos contarla en periodos más o menos ordenados, separados entre ellos por la relectura de esa novela, ese cuento, ese poema magistral que nos marca cada vez que asoma por nuestro cerebro. Es como un renacer periódico a la vida.
Pero quizá tendríamos que separar el fondo de la forma, el contenido del soporte. Porque los textos pueden ser lineales y finitos en la forma, al menos para el escritor, como el rollo manuscrito en el que Kerouac escribió su famoso En el camino (On the road), en tan solo tres semanas. Así evitó tener que cambiar el papel al final de cada página e interrumpir su proceso creativo, utilizando un soporte de papel continuo de 36.50 metros de largo para escribir 125.000 palabras. 
Pero han pasado más de 60 años desde entonces, y ahora los libros pueden ser infinitos si utilizamos hiperenlaces para nutrir sus páginas en los nuevos soportes electrónicos. El escritor puede romper las líneas y crear un libro en árbol imposible de acabar, y por tanto, imposible de releer en su conjunto. Romperíamos así con ese ciclo. ¿Nos odiaría el lector?

Esto le interesa a más gente de lo que podría parecer a simple vista: la prueba es que en el año 2007 se hizo una edición de ese rollo, que simula el de los antiguos escribas cuando aún se utilizaba el papiro, para que el lector pueda volver a disfrutar sin interrupciones de esa lectura lineal incesante durante el equivalente a 370 páginas de los códices-libros de papel actuales. Y que se pueda sentir igual que Jack Kerouac ante un camino que se abre ante él, como una línea que es la vida. 
En rarelibrary.com tenéis acceso a este y otros muchos libros especiales. 

En Penguin, volviendo a la modernidad, se han preocupado de hacer una edición digital ampliada, una App para los appleadictos, a un precio mucho más asequible. 



Ahora que tenemos la película reciente, que no ha tenido muy buenas críticas, por cierto, es el momento de volver a los libros, a poder comprar ediciones raras. O a disfrutar del libro electrónico que va más allá del texto, algo que siempre consuela ante las malas adaptaciones literarias al cine. Pero de eso creo que hablaremos en otro momento. Os dejo con el trailer de la película, por si alguien se anima a verla.





jueves, 8 de marzo de 2012

Escribir a mano

"Si decides escribir en una tarde de abril, no trates de sujetar tu mano. Porque escribir puede ser ese detalle feliz que ayude a no jurar en vano a aquél que vendrá detrás de ti, y quizá él consiga, así, que todo salga a la perfección."

Porque ¿quién no desespera al escribir? ¿Quién no sufre en cada línea como Flaubert decía? ¿Por qué una línea es maravillosa y otra la borraríamos sin remedio?
Yo sufro, a veces, pendiente de si será esta la palabra adecuada que creará un hilo entre mi mente y la del lector. Esa conexión "visuomental" que evita que cierre la página web y me abandone, y solo me quede el vacío gélido de los bites.
Pero hay personas que no sufren al escribir, es curioso, las palabras salen solas de su boca, sin que haya nada que deban cambiar porque la historia está en su mente tal como te la cuentan. Y tal cual la escriben. Y te gusta al leerla.
Quizá la clave está en el trabajo que acompaña a la inspiración. A veces, ese trabajo es mental, pero otras el escritor lucha en cada frase, y esa guerra abierta queda plasmada en un papel lleno de correcciones.

Por eso, para todo aquél interesado en ese proceso de trabajo de los textos, es conveniente y curioso acceder a  los manuscritos de los escritores, esos que se ocultan a menudo, a veces en archivos privados, otras en cajones de alguna institución, y cada vez más en la red. Porque la posibilidad que nos brinda Intenet para ver esos manuscritos digitalizados es algo impagable, ya que nos permite ahondar en el proceso creativo de los escritores que nos precedieron.
Pero es algo curioso, no solo para los que intentamos escribir, siguiendo los modelos que usaron otros, sino también para los que quieren estudiar ese algo que apasiona al lector en cada línea. Y, como no, para los que les gusta leer, simplemente.
Si escribir a mano para mí ya no es posible, acostumbrada a teclear letra a letra, y a borrar sin tino lo que escribo, entrando en una rueda de la que es difícil salir, imagino lo que debía ser escribir solo a mano, tachando y reescribiendo cien veces.

Y todo esto que os cuento se ve reflejado en la web. Por ejemplo, en la exposición online que ha organizado la Biblioteca Nacional de Francia, "Brouillons d'écrivains", en la que la palabra va unida a la imagen, enseñándonos manuscritos de grandes autores como Víctor Hugo, Émile Zola, Balzac, Queneau o Marcel Proust . Y reflexionando sobre esos procesos de escritura.

O en la exposición interactiva que se celebra hasta el 29 de abril en  Lisboa, "Fernando Pessoa, plural como el universo", de la Fundación Calouste Gulbenkian, en la que se enseñan textos inéditos junto al baúl donde guardó sus más de veinticinco mil manuscritos, y en la que podemos pasear por las cabinas que representan a los principales heterónimos del poeta (Alberto Caeiro, Ricardo Reis, Álvaro de Campos y Bernardo Soares), mientras hacemos y deshacemos versos de Pessoa con apenas mover una extremidad del cuerpo.

Para los que no puedan visitar Lisboa en uno de esos viajes de fin de semana, os dejo, como siempre, un vídeo.


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jueves, 2 de febrero de 2012

En defensa de las bibliotecas públicas: llámame sacrílega

Cuando yo era niña descubrí la biblioteca municipal, leía comics y otros libros sentada con mi hermana en un banco del parque. Era una biblioteca minúscula que terminaron cerrando, pero ya era tarde para mí, necesitaba más. Y busqué la biblioteca pública, y entré y me hice mi carnet, y me leía dos libros cada día que devolvía religiosamente al siguiente día para coger otros dos. Este es el origen de mi amor incondicional por las bibliotecas y por lo que representan: yo no sería como soy sin ellas.

Escribo esto y pienso que a quién le puede importar, sino a mí misma, que yo ame las bibliotecas. Y me contesto a mí misma, como tantas otras veces, que a mucha gente, sobre todo a aquellos que van a ir a abrazar la Biblioteca Nacional, para intentar que paren los recortes que atenazan y ahogan a esas aldeas irreductibles llenas de pequeños "galo-bibliotecarios", que luchan por conservar algo que no se puede valorar en términos económicos.

Hace unos días leía en Facebook a Juan Soto Ivars que era una idea algo cursi (que lo es) y que sería mejor quemar libros aunque fuera simbólicamente (algo que parece que también tiene sus adeptos). El que lo propone, precisamente, es un escritor, y me ha dicho que me presta libros suyos para quemar simbólicamente si hace falta.Me gusta mucho lo de quemar libros, pero ya que estamos que sean de verdad, preparemos un buen expurgo y quememos el Libro de horas de Isabel la Católica con la Biblia políglota (adelante, llámame sacrílega). Solo de pensarlo me mareo del susto, pero la cuestión es que se actúe para mostrar que las bibliotecas están ahí, y que son necesarias. Bueno, tampoco exageremos, pero parece que llamar la atención en esta sociedad en la que solo cuenta lo que está de moda, parece la única forma de lograrlo. O tomar la iniciativa como en esta idea, The little free library, que os invito a conocer.

La cuestión es que yo no habría podido tener todos los libros que he leído a lo largo de mi vida porque no todo se puede comprar. En la biblioteca nos esperan libros que ya han desaparecido, que son la memoria viva de que alguien alguna vez pensó, soñó con algo destinado a los demás, más que a sí mismo. Porque hay autores que venden poco, y eso no significa que su obra no sea excelente, y hay otros que venden pero sus adeptos con el tiempo los abandonan por otros, su memoria se desvanece, y sus libros acaban perdidos. Solo conservamos los que se depositaron en la biblioteca, esos que también dan unos beneficios a los editores, no solo porque se compran muchos ejemplares, sino porque forman a los lectores, les ayuda a descubrir que hay algo más que las imágenes. El cine, las series, todos los  productos de la cultura audiovisual son una excelente vía de comunicación, pero la lectura es algo más. Y la persona que va a la biblioteca y coge un libro, descubre que lo que le cuentan esos personajes le lleva a otro mundo distinto. Y se engancha y desea leer más libros similares, y se va  la librería y compra esos libros que formarán su propia biblioteca personal. Esas bibliotecas que dicen tanto del que las tiene.

Me considero lectora por encima de todo, porque es el germen de la escritura, porque me ayuda a sobrellevar lo cotidiano, porque es parte de mí. La escritura es ese sueño que tienes y que se queda en quimera, como el que alguien pueda quemar una joya bibliográfca como si de un bombero de Fahrenheit 451 se tratara.

No nos quedemos en la anécdota, defendamos nuestras bibliotecas.



viernes, 23 de diciembre de 2011

La Navidad más bella

Estamos en Navidad, y estas fechas no son del agrado de muchas personas. Pero las imágenes más bellas que la conservación de nuestro patrimonio nos permite contemplar, bien merecen una visita.
Me refiero a la Exposición "Mysterium admirabile: El tiempo de Navidad en los libros de horas de la Fundación Lázaro Galdiano", que se puede contemplar hasta el 6 de febrero en la sala 6 del Museo Lázaro Galdiano de Madrid. 

Los manuscritos iluminados siempre son una delicia, pero los libros de horas son especialmente seductores, tal como podréis comprobar si os acercáis a verlos. La exposición "se ha planteado siguiendo las escenas navideñas que aparecen en los libros de horas: Anunciación, Visitación, Nacimiento de Jesús, Anuncio a los pastores, Adoración de los Reyes Magos o Epifanía, Presentación en el Templo, Circuncisión, Matanza de los Inocentes, Huida a Egipto y Virgen con el Niño". Es uan muestra pequeña, pero merece la pena la visita.

Pero lo que más me ha llamado la atención es que han pensado en que, a lo mejor, queremos sentirnos medievales por un día, y regresar a ese tiempo en el que se elaboraban con cuidado estas hermosas imágenes. Y han programado un Taller navideño para adultos “Scriptorium. Taller práctico de dorado e iluminación en pergamino”  que tendrá lugar el 27 y 28 de diciembre o bien el 3 y 4 de enero del próximo año, de 18 a 20 h.
Su objetivo es "acercar a los participantes a la manera en que se iluminaban en la Edad Media las bandas decorativas de los Libros de horas y las adornadas letras con que se iniciaban estos manuscritos".
Imagen del "taller práctico de dorado e iluminación en pergamino Scriptorium"

Una buena forma de celebrar el reencuentro con los seres queridos, o de recordar a los que ya no están. De cualquier forma, Feliz Navidad para todos.

jueves, 3 de noviembre de 2011

Escribir y reescribir: un manual para la corrección de los textos narrativos

Escribir es un paso natural para el interesado en la literatura. Pero a la hora de enfrentarnos al papel en blanco, lo normal es que no consigamos plasmar en palabras lo que imaginamos, o sentimos. Bueno, realmente lo que a veces no conseguimos es que los otros conecten con nuestras palabras, que se interesen por nosotros, por nuestros mundos inventados. Que consigan "meterse" en nuestra ficción, esa que tanto nos cuesta crear.
Y libros como este, escrito por Gloria Fernández Rozas1, son una gran ayuda para intentar conseguirlo.
A escribir se aprende escribiendo, sí, pero conocer las herramientas básicas para abordar ese proceso es fundamental. Nadie se cuestiona esto en la pintura, ¿por qué sí en la literatura, cuando "un escritor se forma leyendo, observando y analizando los mecanismos que convierten una obra en obra de arte, o los que la llevan al fracaso"?
Así, Gloria aborda el proceso de reescritura como una clave para la corrección de los textos, para "hacer pensar en las distintas posibilidades que un texto nos ofrece, en los caminos que nos permitan acercarnos a esa idea que nos resultó tan fascinante mientras la pensábamos."
Para ello, divide esta tarea en tres lecturas consecutivas, exponiendo de forma sencilla y clara los aspectos clave que debemos vigilar: la importancia de la primera frase, el talante del narrador, cuando el personaje toma la palabra, la unidad y el equilibrio en el texto, la verosimilitud...Como expone en el prólogo, en literatura no hay verdades absolutas pero, desde mi punto de vista, este libro es una herramienta muy valiosa para el futuro escritor.

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1 La autora Gloria Fernández Rozas colabora con los Talleres de Escritura Creativa Fuentetaja desde el año l998. Es escritora, profesora de escritura creativa y asesora de estilo literario. Premio 'Ciudad de Getafe' de novela con la obra Qué bello es vivir y, como miembro del colectivo Cori Ambó, finalista del premio 'La sonrisa vertical'. Ha escrito cuentos infantiles para los programas de televisión Mamá almohada y Colorín colorado y ha publicado los libros para niños Zancadilla yMaratón de fantasía. Algunos de sus cuentos se incluyen en las antologías Por favor, sea breve yMicroscopios eróticos. (Publiqué este post hace unos meses en el blog Sinololeonolocreo)

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Libros que no compré (y luego me arrepentí) (I)

Este hábito de mirar libros, de visitar librerías, es algo que no puedo evitar, es una de mis rutinas. Y lo cierto es que suelo mirar muchos libros, pero comprar solo algunos. Y cuántas veces me descubro sosteniendo alguno en especial, sopesando si debería llevármelo o no.
Y ese es el problema, que a veces decido no comprar una obra que me ha llamado la atención, y pasado el tiempo sucede algo que hace que me arrepienta de no haberlo llevado conmigo.

Como esta mañana. Cojo el periódico de ayer, quizá sea del viernes, no lo sé, y encuentro un artículo de Vila-Matas recomendándome sitios que visitar en mi próximo viaje a París. Y de repente leo un nombre: Danilo Kis. Y  recuerdo de golpe que yo tenía un libro de este escritor húngaro, es más, visualizo la cubierta del libro que compré en una feria de ocasión, y me acerco a la estantería y allí está, amarillo de los años y del poco caso que le he hecho en todo este tiempo: Una tumba para Boris Davidovich.
Lo cojo con cuidado, miro la fecha en la que lo compré, hace ya más de una década. Y por casualidad dirijo mis ojos a la derecha, y allí, justo al lado, me esperaba un libro prestado por un amigo: un libro de Jacques Bonnet, fascinante, titulado Bibliotecas llenas de fantasmas, y sin pensarlo más abandono el primero y abro la cubierta del segundo, con cuidado, evitando que se marque el lomo porque parece recién salido de la imprenta.

Y qué descubrimiento, ya en la primera página me esperan Pessoa y sus heterónimos. Bonnet nos cuenta cómo este pidió trabajo como bibliotecario en el Museo Condes de Castro Guimaraes, de Cascais, y cómo no llegó a conseguirlo. Siempre las bibliotecas y los escritores, qué atracción fatal. Y recordé cuando visité este museo, y su biblioteca, y encontré una Feria del libro cerca del mar, y un volumen de poemas de Pessoa con ilustraciones eróticas que estuve a punto de llevar conmigo. Pero lo dejé allí, sobre la mesa, rodeado de novelas baratas y textos en portugués. Y creo que me hubiera gustado poder leerlo ahora, cuando la memoria me trae el pasado. Porque le hice una foto, sí, para recordar la edición por si quería encontrarlo en otro momento. Pero las fotos son como los recuerdos, se pierden enmarañadas entre las fibras que componen la vida. Y quizá algún día la encuentre, perdida entre archivos o papeles viejos.
Mientras tanto seguiré leyendo a Bonnet, disfrutando con esas curiosas formas de ordenar bibliotecas que comenta, por orden alfabético, por continentes, por la encuadernación....Y el caso es que yo he ordenado los libros por colores alguna vez...
Ya veis, un  libro que no compré, algo de lo que luego me arrepentí.

jueves, 1 de septiembre de 2011

Prerrafaelitas en Londres, en Paris...

Esta vez sí, me voy a ir a París, decidido. Porque no puedo dejar de visitar la exposición "Beauté, morale et volupté dans l'Anglaterre d'Oscar Wilde", ahora en el Musée d'Orsay.

Cuántos libros habré comprado ya sobre esta época, y cada vez que encuentro uno sopeso si debería llevármelo o no. Y nunca me resisto, siempre veo algo nuevo en ellos, o simplemente me apetece tenerlos en la estantería solo por el placer de poder tocarlos, pasar sus páginas, leer unas cuantas palabras.

Como una edición facsimilar que compré hace un tiempo de La muerte de Arturo, ilustrada por Beardsley en 1893, y que tengo ahora mismo delante de mí. Libros que se convierten en algo especial sin darnos cuenta.

Además suelo buscar en internet, y a veces encuentro cosas curiosas, como las obras de Aubrey Bersdley digitalizadas, con la versión original de 1907 de la recientemente reeditada Salomé en formato electrónico y descargable en formato epub.

Así que me voy a acercar a París, sí, porque poder contemplar las obras de Dante Gabriel Rossetti, Edward Burne-Jones, William Morris, Whistler, Oscar Wilde o Aubrey Beardsley no es algo que se pueda hacer todos los días, sobre todo en España. Tenemos hasta el 15 de enero para visitarla.

Y de allí volveré a casa, pero con una cita de aquí a un año. El 12 de septiembre de 2012 se inaugurará la exposición "Pre-Raphaelites: Victorian Avant-Garde". Y cuando uno tiene una cita, tiene que acudir: me iré a Londres, a la Tate Britain, a visitarla,  porque la pintura prerrafaelita está entre mis preferidas, y allí toda la exposición estará dedicada a la Hermandad, a Dante Gabriel Rossetti, aWilliam Holman Hunt, a Millais...Seguiremos soñando.







viernes, 29 de julio de 2011

Nuevos mundos para visitar


Casi a punto de dejar Bolivia y marchar camino a Cuzco me encuentro con una exposición bibliográfica dedicada a la ciencia ficción. Y nada menos que en la British Library, una de las bibliotecas más prestigiosas del mundo.

Out of this World es el título de esta muestra que ahonda en ese misterio que anida en la mente de algunos escritores, escritores que han dedicado su obra a novelar otros mundos, mundos aún sin descubrir, pero no por ello inexistentes. La ciencia ficción, junto a la novela fantástica, son desde mi punto de vista la nueva mitología que emerge cuando esa superstición que es innata al ser humano sale a relucir en las sociedades lógicas y racionales. Así, los mitos antiguos reviven de tal forma que se convierten en el nuevo El Dorado de varias generaciones, y no necesariamente actuales. Porque la imaginación ha formado parte de los textos escritos y orales desde siempre.

Y además, para el hombre actual pensar que existen otros mundos ahí fuera esperándole colma su deseo aventurero, sobre todo cuando se da cuenta de que eso de que "el mundo es un lugar desconocido donde encontrar maravillas sin descubrir" se ha acabado ya. Pensar que no todo termina cuando das la vuelta a la Tierra y viajas tanto que no te quedan sitios a los que acudir es un alivio. Y quizá ese deseo oculto de ser un explorador queda saciado con la lectura de estos libros: quizá existen nuevos territorios para perderse y olvidarse de las normas.

De cualquier forma, lo cierto es que esta muestra nos cuenta la historia de la ciencia ficción y su larga influencia en nuestra cultura, a través de toda clase de manuscritos, novelas y comics, presentados no solo como un género moderno, sino también como una herencia literaria que tiene su comienzo en la antiguedad. 

Textos del siglo XVI, del XVII, el mito de Frankenstein o una edición de 1906 de La guerra de los mundos de H.G. Wells, junto a obras de autores hispanoamericanos como Alejo Carpentier o Bioy Casares son solo algunos de los ejemplares que tienen su hueco en esta exposición. 

Además, si pasáis por allí, podréis dar vuestra opinión acerca de cómo será el futuro, diseñar vuestro propio alien, o participar en las conferencias que dictarán escritores actuales de ciencia ficción, como Audrey Niffenegger o Michael Moorcock. 

Una exposición que permite reflexionar sobre a dónde vamos, cómo ha sido la historia de la invención de esos nuevos mundos, y hacia dónde se dirige el nuestro.

Se puede visitar hasta el 25 de septiembre, pero por si no podéis pasaros por allí os dejo más información en su blog
y, como siempre, un vídeo sobre la exposición.




lunes, 18 de julio de 2011

Entre los libros más caros y los libros pirata



Suelo ojear la lista de los libros más caros vendidos cada mes, es una iniciativa curiosa que publican en la web AbeBooks/Iberlibro. Y esta vez es un ejemplar de ciencia ficción el ganador: alguien ha comprado el clásico de Frank Herbert, Dune, por más de 5.000 euros. Es una primera edición firmada por el autor.


Dune - Frank HerbertY me entero de que la única antología de la poesía de Verlaine publicada durante la vida del autor fue vendida por 4.500 €.

Todo esto me hace recordar que en Lima la piratería de libros en papel es salvaje. Allí me contaron que existen mercados donde venden estas ediciones pirata, bastante conseguidas parece ser. Y ahora que estoy en Bolivia me comentan que incluso los importan para venderlos también aquí. Suena diferente a la piratería a la que estamos acostumbrados en España, la de lo digital.
Allí los editores deberían poner remedio ahora que todavía están a tiempo. Porque al final los escritores verán que no habrá editoriales para publicar, y los lectores no tendrán nuevos libros que leer.

Volviendo al papel, la verdad es que en los pocos ratos libres que me quedaron durante la pasada semana he entrado en varias librerías limeñas. Suelo hacerlo cuando estoy de viaje, y esta vez he comprado varios aprovechando que el idioma es el mío. Y me llevé Pudor de Roncagliolo, escritor limeño, y me está gustando mucho. Lo más curioso es que durante el proceso de búsqueda por las estanterías de algo que comprar reafirmé mi idea de que la globalización nos persigue allá donde vamos. Mismos libros, casi todos españoles, mismos precios. Comparar lo que cuestan con el nivel de vida allí, daba que pensar.




Y ahora que estoy lejos de España,  encuentro la web peruana La casa del libro viejo.  Parece ser una de las pocas librerias anticuarias en el Perú especializada en libros antiguos y usados, en fotografías, mapas, grabados, y todo lo relacionado con el coleccionismo en papel antiguo. Merece la pena una visita virtual, además dan cursos periódicos de tasación y valoración del libro antiguo, usado y descatalogado. El próximo será en agosto.

Por esas fechas una de dos, o estaré buscando la especia de Dune por el desierto de Arrakis, o habré vuelto a mi casa sin conseguirla. Seguro que, en cualquier caso, seguiré escribiendo este blog.




jueves, 23 de junio de 2011

El s.XIX a una parada de metro

Pompeya. Calle de los sepulcros. (Museo del Romanticismo)
Qué os parece si pudierais aprender el lenguaje de los abanicos este verano, acercaros más a la escritura de Larra, o conocer a Carolina Coronado, escritora del Romanticismo, para preguntarle cómo era su vida en esos años. Pues podréis hacerlo si os acercáis al Museo del Romanticismo este verano.

Si lo de moveros del sofá no es lo vuestro, en su web tenéis acceso al Taller virtualizado “Seis Lecturas sobre Larra”, que responde a "una iniciativa creada por el Museo del Romanticismo de Madrid y Hotel Kafka, cuya finalidad era la de revisar la obra del escritor romántico a través de diferentes ópticas: periodística, política, literaria, estilística, histórica y contemporánea". Nos dan acceso a la lectura de reflexiones que sobre Larra hicieron los escritores Rafael Reig, Eloy Tizón, Javier Azpeitia y Juan Aparicio Belmonte, la periodista Irene Lozano y el editor Manuel Fernández Cuesta.



Pero si lo que queréis es dejar a un lado el ordenador, y entreteneros paseando por Madrid este verano, podéis acceder a visitas teatralizadas, conciertos de música o a los talleres de damas y caballeros para los más pequeños. Estas son solo algunas de las actividades que pueden alegrar el mes de julio no solo a los que se quedan en Madrid, sino también a los visitantes de fuera: el Museo del Romanticismo bien merece una visita.
Hace ya dos años que me intereso más por este siglo, he tenido que bucear en archivos para localizar noticias de un personaje romántico al que le he dedicado parte de mis horas de ocio. Y tanto este museo, como el recién abierto Museo de Cerralbo, me han ayudado mucho a situar en su realidad a los personajes que descubrimos en las novelas, o en los libros de historia.

Os recomiendo esta visita y, para "abrir boca", os dejo con un vídeo del Museo del Romanticismo en los años 20:




miércoles, 22 de junio de 2011

Libros y locura

"El asombro ante el objeto libro como fuente de conocimiento puede llevar, en su exacerbación, a la locura. No es de extrañar que tras la concepción del libro como objeto divino venga el reverso: su concepción como objeto demoníaco."
Javier Azpeitia, "El mito de los libros"

F. Faurini, La lectora
Extractada del volumen Libros de Libros, una antología de textos en los que el libro, el objeto libro, es el protagonista, encuentro esta cita que me llama la atención. Esta es una lectura recomendable para todos los amantes de los libros, con textos de Borges y otros autores. Y una invitación a la reflexión, ¿nos volveremos locos de tanto libro?
Y todo ello acompañado por cuadros sobre (¿adivinamos?) el mismo libro.

La lectora que ilustra estas líneas parece de lo más cuerda, relajada en su diván, leyendo rodeada de la locura. Libros envenenados, libros que resucitan a los muertos y hombres libro le acompañan en su tarde de descanso. Sigamos leyendo esta noche, por ejemplo, el libro del amor.

A. Feuerbach, Paolo y Francesca

lunes, 20 de junio de 2011

Pintar, y no saber quién es

Unknown man, formerly known as Sir Thomas Overbury
 Unknown artist
1590s
NPG 2613
Hoy tenemos una nueva exposición. Trece retratos, trece, de personas desconocidas, de las cuales quizá nunca sabremos el nombre.

Siempre me viene a la cabeza la idea de cómo habrían sido sus vidas. Y parece ser que a mucha gente le pasa lo mismo, ya que al hilo de ese misterio, varios escritores han inventado unas biografías imaginarias para cada uno de ellos. John Banville, Tracy Chevalier, Julian Fellowes, Terry Pratchett, Sarah Singleton, Joanna Trollope y Minette Walters piensan y escriben cómo podrían haber sido sus vidas, y esos textos acompañan la exposición de los cuadros, como un valor añadido. Aquí podéis leer un extracto de cada uno de ellos.

Los trece cuadros pertenecen a la colección de la National Portrait Gallery. Todos los retratos datan de los siglos XVI y XVII, y en pricipio se pensaba que pertenecían a personajes ilustres, como la reina Isabel I, pero siempre han existido dudas sobre si eran ellos realmente, o no.

Una serie de estudiantes de la Universidad de Bristol están trabajando en su identificación, junto a los conservadores del museo.
La cita queda pendiente, del 13 de marzo al 31 de octubre, en la National Portrait Gallery,  Montacute House

Además...

martes, 7 de junio de 2011

Si el amor vuelve a ti en una línea aérea

“Desde entonces estoy aquí. Desde que alguien me dijo que si viajaba en esta línea aérea, regresaría a todas las cosas que viví contigo. Desde entonces espero.

Llevo tatuada en la mano aquella lágrima tuya que dejaste perdida, oigo el sonido de la velocidad surcar la nostalgia profunda de mi corazón.

El paisaje pasa allá abajo sin ningún rastro tuyo, como una red de imágenes que se proyectan en una pantalla muerta.”

Suelo visitar las secciones de poesía de la Casa del Libro y de otras librerías. Y hace unas semanas encontré un poemario de Diego Doncel, titulado Porno ficción. Estos versos en prosa son suyos.

El amor es un tema recurrente en la literatura, en el cine, es parte de la vida. Y va unido indefectiblemente al desamor: parece que si no hay desamor, no hay historia. Me recuerda a uno de los Fragmentos de un discurso amoroso, de Roland Barthes. Barthes da distintas definiciones para palabras que describen situaciones concretas derivadas del amor, unidas a reflexiones basadas en sus textos, y en los textos de otros.

Así, define como Salidas los señuelos de soluciones, sean cuales fueren, que proporcionan al sujeto amoroso, a pesar de su carácter a menudo catastrófico, un descanso pasajero. Barthes habla incluso de la manipulación fantasmática de las posibles salidas de la crisis amorosa.

Y estamos ante una de ellas, esperar un avión que te lleve a tu pasado. Quién no ha buscado esta salida en algún momento, intuyendo un descanso momentáneo en el dolor.

Y los fantasmas sostienen un mapa aéreo, que oculta nuestro rastro en esa red visual. Porque somos parte de una cadena, a veces el que espera, a veces el que se esconde.

Os recomiendo leerlo.


lunes, 6 de junio de 2011

The fantasting flying books of Mr. Morris Lessmore, nuevos soportes para nuevas formas de escritura

"The fantasting flying books of Mr. Morris Lessmore" es un libro ilustrado digital, que es un cortometraje, que es una app para iPad, que es un canto al amor por los libros que trasciende distintos soportes y piensa en las necesidades lectoras de los más pequeños, acostumbrados a utilizar las pantallas táctiles.



viernes, 3 de junio de 2011

De cartas y librerías

Me fascinan las cartas, escribirlas y leerlas. Son pedazos ocultos de la vida que nos muestran más cosas que los libros de historia. Son una fuente de información inabarcable, en cierta forma sesgada, pero no por ello menos valiosa.

Navegando por la red me he encontrado con la descripción del proceso para editar un epistolario, una recopilación de cartas entre Maria Antonieta de Francia y su madre, Maria Teresa de Austria, libro que me llamó la atención hace un tiempo cuando lo ví en la librería:  Consejos maternales a una reina.

Lo que captó mi a veces dispersa atención, es la descripción de un paseo por las ediciones ya olvidadas, su búsqueda en librerías de viejo, y el placer insinuado al encontrar lo que uno está buscando, que empieza con estas líneas:

domingo, 29 de mayo de 2011

Mi primer libro firmado

Ya os comenté en otro post que estuve el sábado en la Feria del Libro de Madrid. No soy una cazadora de firmas, es más, nunca he entendido muy bien esa costumbre, pero la Feria estaba llena de gente haciendo cola para conseguir un autógrafo de  Punset, o para ver a Carmen Lomana. Resulta curioso verlos en persona, intentar averiguar si son más altos, más gordos o más delgados de como aparecen en la tele.

En fin, la cuestión es que, paseando mientras buscaba libros interesantes que comprar, vi a Luis García Montero en un stand, y me dije a mí misma que ese podía ser un buen momento para conseguir una firma.

Y aquí está: mi primer libro firmado.

Feria del Libro 2011

Ayer estuve paseando por la Feria del Libro de Madrid, en el jardín de El Retiro. Compré varios libros, que espero poder leer en breve.
Se leen muchas noticias sobre la feria en la prensa: firmas de libros, conferencias...me llama la atención esto:

"El próximo martes, la Confederación Española de Gremios y Asociaciones de Libreros (CEGAL) -que reúne a 1.600 librerías- presentará oficialmente www.todostuslibros.com, un buscador que permitirá localizar en qué tienda de España hay ejemplares de un título concreto". Fuente: El Pais



Ante la llegada del libro electrónico, que en Estados Unidos ya es una realidad, aquí tenemos un servicio virtual para comprar ejemplares de libros en papel. Muy útil para buscar en toda España.